Audición

En Auz Audiology ofrecemos soluciones auditivas de última generación, con una amplia gama de modelos digitales para encontrar la opción que mejor se adapte a sus necesidades, garantizando una buena relación calidad-precio.

Te invitamos a comprender cómo funciona el sentido auditivo

Oír forma parte de nuestra forma de relacionarnos con todo lo que nos rodea. Por eso podemos deducir que afecta directamente a nuestra calidad de vida.

Todo comienza cuando el pabellón auditivo capta las ondas sonoras y las conduce por el canal auditivo hasta el tímpano, que vibra al recibir cada estímulo acústico.

Estas vibraciones pasan por la cadena de huesecillos —martillo, yunque y estribo— y llegan hasta la cóclea, situada en el oído interno. En su interior, las células sensoriales convierten el movimiento en señales eléctricas que el cerebro procesa e interpreta como sonidos.

AUDICIÓN Y CEREBRO ESTÁN DIRECTAMENTE RELACIONADOS

En el Centro Auditivo Auz Audiology analizamos de forma personalizada los posibles factores que pueden alterar este proceso, ya sea una pérdida auditiva neurosensorial, conductiva o mixta. Sabemos que una disminución auditiva puede influir en la comunicación, la concentración, el equilibrio y el bienestar emocional. Por ello, realizamos estudios auditivos completos en nuestro gabinete en San Fulgencio, Alicante, con el objetivo de ofrecer soluciones adaptadas a cada persona.

En Auz Audiology realizamos una valoración auditiva detallada y le orientamos sobre las alternativas más apropiadas según su caso específico de pérdida auditiva, ofreciéndole un asesoramiento claro y personalizado en San Fulgencio, Alicante.

PIDE CITA YA PARA EVALUAR TU AUDICIÓN

SI OYES BIEN, VIVES BIEN

Conozca el Oído

El oído cumple una función esencial: transformar las ondas sonoras en estímulos que puedan ser interpretados por el sistema nervioso. Para lograrlo, está estructurado en tres áreas perfectamente diferenciadas.

Estas partes —oído externo, oído medio y oído interno— trabajan de forma coordinada. Cada una desempeña un papel concreto dentro del proceso de captación, transmisión y transformación del sonido hasta que finalmente es interpretado por el cerebro.

Oído Externo

Oído Medio

Oído Interno

PROCESO AUDITIVO

El sonido inicia un fascinante viaje dentro de nuestro oído. Las ondas sonoras recorren el canal auditivo hasta llegar al tímpano, haciéndolo vibrar. Estas vibraciones se transmiten al fluido de la cóclea, donde las células ciliadas las transforman en impulsos eléctricos que el cerebro interpreta como sonidos claros y comprensibles. Gracias a este proceso, podemos comunicarnos, disfrutar de la música y conectar con nuestro entorno.

La pérdida auditiva: un cambio silencioso

La disminución de la audición suele aparecer de forma progresiva y casi imperceptible. Poco a poco podemos ir escuchando peor sin darnos cuenta, adaptándonos inconscientemente a esa pérdida gradual. Por eso, muchas personas no detectan el problema hasta que empieza a afectar su vida diaria.

Realizar una Evaluación Auditiva al menos una vez al año es la mejor forma de cuidar nuestra salud auditiva. No obstante, existen señales que pueden alertarnos:

  • Dificultad para entender lo que dicen otras personas
  • Problemas para seguir conversaciones en grupo
  • Necesidad frecuente de pedir que repitan las frases
  • Uso del televisor o la radio a un volumen elevado
  • Evitar reuniones sociales o actividades por dificultad para escuchar

Más allá de escuchar menos

La pérdida auditiva no solo afecta al oído; también influye en nuestra comunicación, nuestras relaciones y nuestro bienestar emocional. Cuando no se trata a tiempo, suele progresar y puede llegar a provocar sordera.

Además, diversos estudios relacionan la pérdida auditiva no tratada con el deterioro cognitivo, así como con problemas emocionales como estrés, aislamiento social o depresión, impactando directamente en la calidad de vida.

Cuidar la audición es cuidar nuestra conexión con el mundo. Detectar a tiempo la pérdida de audición marca la diferencia.

Tipos de Pérdida Auditiva

Neurosensorial - Oído Interno

La mayor parte de los problemas auditivos se originan en el oído interno, siendo el envejecimiento natural la causa más frecuente. Además, la exposición a ruidos intensos, ciertos medicamentos o traumatismos craneales también pueden afectar la capacidad auditiva.

Conductiva - Oído Externo y Medio

Los problemas del oído externo suelen estar relacionados con la acumulación excesiva de cerumen o infecciones del canal auditivo. Generalmente son fáciles de solucionar, aunque es importante actuar a tiempo para evitar daños permanentes en la audición.

Mixta - Neurosensorial y Conductiva

La pérdida auditiva mixta ocurre cuando se combinan problemas neurosensoriales y conductivos en un mismo oído.

El tratamiento de la parte conductiva puede mejorar la audición en cierta medida, pero la pérdida neurosensorial subyacente suele permanecer.

Consecuencias de la pérdida auditiva

Fisicas

Psicológicas

Hipoacusia

La hipoacusia consiste en una disminución parcial o total de la capacidad auditiva, que puede afectar a uno o ambos oídos. Puede estar presente desde el nacimiento o desarrollarse a lo largo de la vida debido a diversas causas, como exposición prolongada a ruidos intensos, infecciones, enfermedades degenerativas, envejecimiento o factores hereditarios.

La pérdida auditiva puede ser conductiva, cuando existe un problema en el oído externo o medio que dificulta la transmisión del sonido, o neurosensorial, cuando el daño se encuentra en el oído interno o en las vías nerviosas que procesan la información sonora. Este trastorno puede afectar gravemente la comunicación, el aprendizaje y la calidad de vida si no se detecta ni trata a tiempo. En muchos casos, la hipoacusia se puede tratar mediante audífonos, implantes cocleares o intervenciones médicas específicas, según el tipo y la gravedad de la pérdida. La detección temprana, los controles periódicos y la protección frente a ruidos fuertes son esenciales para prevenir su progresión y mantener una buena salud auditiva.

Hiperacusia

La hiperacusia se caracteriza por una sensibilidad aumentada a los sonidos cotidianos, de manera que muchos ruidos pueden resultar incómodos o incluso dolorosos para la persona afectada.

Este fenómeno suele aparecer en distintos grados en personas con hipoacusia neurosensorial, donde el rango dinámico —desde el nivel en el que se percibe un sonido hasta el punto en que se vuelve molesto— es menor que en personas con audición normal, situándose en menos de 70 dB.

En contraste, una persona con audición normal suele tolerar sonidos de hasta 120 dB antes de sentir molestias. En los casos de hiperacusia, el umbral de molestia se reduce a menos de 100 dB, por lo que sonidos más suaves pueden causar incomodidad o dolor.

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